Desde que la Ley de la Dependencia entró en vigor en enero de 2007 son miles las personas que han solicitado las ayudas en toda la Comunitat Valenciana y muy pocas a las que se las han concedido. Isabel de la Torre es una mujer que ya ha recibido la confirmación y desde diciembre espera que el Consell le pague los 506 euros que le corresponden porque su hija tiene un grado de dependencia severa.
Jessica F. Peña, Burjassot
La vida de Isabel y de su hija Victoria ha sido difícil desde el principio. La pequeña tiene ahora nueve años, una discapacidad de grado 3 nivel 2 -casi lo máximo- y necesita que una persona esté con ella las 24 horas del día. Cuando su progenitora se enteró de las ayudas derivadas de la Ley de la dependencia que aprobó el Gobierno, se puso manos a la obra y en sólo unos días rellenó los documentos para poder optar a esa subvención mensual.
De hecho, su situación es tal que es una de las primeras ayudas económicas que ha concedido el Consell desde que en enero de 2007 entrase en vigor la norma estatal. Se trata de 506 euros al mes que todavía no ha visto a pesar de tener la subvención concedida desde diciembre. “Ese dinero a mí me salva la vida”, señaló ayer a Levante-EMV.
La pequeña Victoria padeció con tan sólo cinco meses una encefalitis vírica y nunca ha podido valerse por sí misma. En la actualidad lleva pañal, no habla, su madre asegura que no mastica y que le tiene que dar la comida triturada, es epiléptica y necesita unos cuidados especiales durante todo el día. La propia Isabel se los proporciona, pero Victoria también acude a diario al colegio de Educación Especial Virgen de la Esperanza de Cheste.
Pero la situación de esta familia es paupérrima, ya que la mujer no trabaja, está separada, tiene otro hijo de 12 años, cuenta con una minusvalía del 45% psíquica y física y no recibe ningún ingreso mensual. Sólo los 350 euros que el padre de sus hijos le pasa en concepto de manutención. Come de lo que le da su ex marido y su familia y paga 71 euros de alquiler en un piso ubicado en el barrio de las 613 viviendas de Burjassot. Su hija se alimenta de potitos que le proporcionan en el colegio “porque conocen el día a día de esta familia y colaboran en lo que pueden”.
“Por eso los 506 euros de la ayuda son lo más importante ahora porque mi hija podría estar mejor cuidada en un centro de día y yo podría buscarme un trabajo”, manifestó Isabel. La niña sale del colegio en junio a las 13.30 horas e Isabel es consciente que buscar un trabajo que le permita respetar los horarios de su hija “es tremendamente complicado”.
En cuanto a la enfermedad psíquica de Victoria que le produjo su encefalitis al poco de nacer, la madre está tratando de ponerse en contacto con algunos de los mejores especialistas en la materia ya que próximamente va a celebrarse en Valencia un congreso internacional de neurocirujanos. “A ver si puedo hacerles llegar unacarta explicando la situación de Victoria y por lo menos que pudiese hablar o comer sola, eso sería un gran alivio”, aclaró. Por el momento no sabe cuándo va a cobrar, pero se lamenta de que lleva cinco meses esperando “y nuestra situación es cada vez más desesperada”.
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